El Renacer
Arthur Domine
Muchos han atentado contra mi existencia sin éxito, los cazadores están clamando por ver mi cabeza rodar y se deleitan con la posibilidad de ver mi sangre oscura derramarse… yo soy el ultimo nacido del linaje maldito, el ultimo dios de una obra corrompida, enviado con el único propósito de desatar y esparcir mi maldición por la tierra. Algo que al principio me negaba, pero que termine por aceptar.
No obstante, en mi mente persiste un nombre y su dueño es a quien quiero erradicar de una vez por todas y para siempre de este mundo, matarlo hasta que no quede resto de su asquerosa existencia… Adrián, mi enemigo jurado, heredero de la sangre de nuestros antiguos y peores adversarios, los cazadores, infectosos centinelas que se hacen llamar guerreros de la luz sobre el mal. Ellos mataron en mi la humanidad cuando me arrancaron a Estefhania, acabando con su vida y la del fruto de su vientre frente a mis ojos, convirtiéndome en lo que soy ahora, un ser oscuro, que no le importa asesinar, que no tiene compasión ni una pizca de vehemencia. He hecho cosas terribles, tan espantosas que ninguno de mis enemigos advertiría, y de ante manos se que habrá un precio. Mis deseos son impensables, pero he renacido y ahora mi poder es inimaginable, la sangre de los humanos ya no es indispensable para mi, he alcanzado un nivel mas alto. Ahora mi principal motivo es volver a sentirme vivo, y eso solo una persona lo puede lograr… Victoria ya es tiempo de encararla vernos frente a frente de una vez, tengo que dejar de sentir que vivo incompleto en esta soledad infinita.
Sigo enamorado de ella, los siglos no han logrado enterrar ni una partícula de esto que llevo conmigo, este sentimiento tan intenso que porta su nombre… y que se ha acrecentado, la amo de manera natural y sobrenatural, es el único sentimiento humano que continua vivo en mi… solo por ella. Tan profundo es mi amor, que la pude sentir cuando volvió a nacer, apenas estuvo engendrada en las entrañas de su madre. He logrado que vuelva a mi y ya las consecuencias de mis actos están comenzando a aparecer, sumándose nuevos oponentes… la traición esta haciendo acto de presencia en uno de los míos, quizás el mas cercano… Bill, el la ama y sabe que oigo todos sus pensamientos, aun así la sigue deseando y continua planeando mi destrucción, mi descendiente, mi hijo, el único Vampiro creado por mi… mi sangre y mi vida circula por sus venas, le herede mucho de mis facultades, quiero creer que su amor por victoria también es producto de mi legado, no quiero matarlo, pero no puedo permitir, ni perdonarle que el desee lo que por tanto tiempo e esperado, no puedo olvidar tan deplorable infamia, el la anhela, lo veo y leo a cada instante en sus pensamientos, esos recuerdos y deseos me llenan del mas temible odio, no tendré compasión con el; la quiere en su lecho, tanto como yo.
Bill me lo confeso sin una gota de duda, es un vampiro macho y considera a Victoria, su guarida, su puerto seguro, la ventana que lo invita a ver la luz a través de ella, esa luz que se nos ha sido negada a los caminantes de la noche, y sus testosterona, por muy vampiricas que sean se disparan cada vez que la tiene cerca, ese sentimiento es su sentencia de muerte ante mis ojos, pronto lo voy a neutralizar. sin embargo, esta otro y una vez mas debo recordar su nombre maldito, Adrián el aun la sigue queriendo eso lo se con certeza y de mis dos oponentes es el, el que mas peligro representa, a pesar de los siglos el tampoco la ha podido olvidar, y no se de que manera ella va a reaccionar cuando el destino los cruce.
La batalla ha comenzado, la guerra será implacable, he despertado de un gran letargo, pocos lo saben, pero yo veo la vida a través de sus ojos, todos los sonidos y recuerdos esculpidos en sus memorias, son producto de mi voluntad, de lo que traigo de mi pasado. Ella esta compartiendo mi sentir, oyendo mi llamado, viviendo en mi mente unida en un solo cuerpo, una indestructible alianza, que nadie jamas ni siquiera Adrián tendrá el poder de romper. Esta vez todos mis enemigos caerán muertos a mis pies, esta guerra entre cazadores y vampiros se le ha sumado la del amor por mi mujer. Y si las palabras tiene poder de vida y muerte, entonces lo proclamo, Victoria fue, es y será siempre mi esposa, mi Esthefania reencarnada… sangre de mi sangre, amor infinito que rompe las barreras del tiempo, mi otra mitad, la única que puede domar y sacar la bestia que habita en mi.
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